22.3.12

"Dificultades en la Procreación;adopción y/o técnicas de reproducción asistida, sus implicancias emocionales. La Interdisciplina




Mujer y Familia Matrices del Psiquismo
Psicoperinatología

Nuevo Seminario


A dictarse en los meses de junio y julio.



“Dificultades en la Procreación; adopción y/o técnicas de reproducción asistida, sus implicancias emocionales. La Interdisciplina”.-


Lic. Ivonne Rozenberg


Objetivos: Conocer y comprender el proceso de Adopción y de Fecundación Asistida, para su aplicación en los distintos ámbitos en que se desplieguen las tareas de los conc...urrentes al curso.


Promover la observación de situaciones específicas, cuyos emergentes requieran la intervención de otros profesionales de diferentes disciplinas. (Equipo Interdisciplinario).






PROGRAMA


Lic. Ivonne Rozenberg.-


ADOPCIÓN


I: Definición y etimología de la adopción.


La Red vincular en adopción. Los cuatro pilares de la adopción.


a) gestantes


b) adoptantes


c) niño adoptivo


d) equipo interdisciplinario


Bibliografía: Rozenberg, I. Cúneo, L. “Acerca de la adopción: Objetivos terapéuticos”. Revista N°9. 1984. Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados.


II: La adopción:


a) Mitos


b) Imaginario social


c) Herencia


d) Tradición generacional y familiar.


Bibliografía: Freud, Sigmund: “La novela familiar del neurótico”. Tomo III


Freud, Sigmund: “Historia de una neurosis infantil”. Apartado IX, síntesis y problemas.


Laplanche y Pontalis: “Diccionario de Psicoanálisis” Series Complementarias.


III: Función materna y paterna. Concepto de madre suficientemente buena.


Atravesamiento social de la adopción en la subjetividad.


Freud, Sigmund. “Introducción al Narcisismo. Apartado II Tomo VI.


Winnicott, Donald.: “Realidad y Juego”. Cap. I. Apartado “Ilusión Desilusión”. IV: El lugar del hijo adoptado.


La novela familiar del neurótico.


Adopción de niños mayores.


Adopción de niños pequeños.


Bibliografía: Banchero, I., Bendersky R., Rozenberg I., y otros: “Adopción. Enfoque multidisciplinario”. Mesa redonda. Revista Claves en Psicoanálisis y Medicina N°2. Editorial Catálogos.


Freud Sigmund. “La novela familiar del neurótico”.


V: La construcción de una familia.


La llegada del niño.


El encuentro.


Familia nuclear.


Familia extensa.


Freud Sigmund. “Construcciones en el análisis”. Tomo XXIII. Obras completas de Amorrortu.


Rozenberg I., Cúneo L., y otros: “La adopción: sus construcciones”. Revista Claves N°6.


VII: Equipos interdisciplinarios en Adopción: Diferentes ámbitos y sus incidencias transferenciales y contratransferenciales: Escuela, hospital, centros asistenciales, consultorio privado, juzgados.


Bibliografía: Jornadas de Adopción, Biblioteca de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados.


Jadur S., Salama E.: “La Consulta Médica en infertilidad. Posibilidad de encuentros. Primeras Jornadas de Infertilidad, Adopción y Fertilización Asistida. Un enfoque multi e interdisciplinario De la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.


VIII: La verdad en adopción.


Rozenberg I.: “La verdad en adopción”. Revista Claves N°14.


Teichner Irene: “Trauma, adopción y multilingüismo”. Revista de la Primeras

Jornadas de “Infertilidad, adopción y fertilización asistida”. A.P.de B.A

ivonnebenzadon@hotmail.com





IX: Fecundación Asistida. Artículos del libro de las Jornadas de A.P.de B.A,

16.2.12




Ciclo 2012

Inscripción Abierta


Intervenciones Clínicas en Psicoperinatología


SEMINARIOS A DISTANCIA

Semanal / Quincenal
Duración Anual

( Por Video Conferencia)

Cupo  seis alumnos

Vacantes: tres

 

SEMINARIO PRESENCIAL

Cupo Limitado
a siete alumnos por grupo

Miércoles de 13 a 14.30 ( no hay vacantes)

Miércoles de 19 a 20.30 ( tres vacantes)

SEMINARIO ANUAL



INTERVENCIONES CLÍNICAS EN PSICOPERINATOLOGÍA

PRESENCIAL

Lic. Susana N.Vignolo

Docentes Invitados
DIRIGIDO A TODOS LOS PROFESIONALES QUE TRABAJAN EN PERINATALIDAD ( Interdisciplinario)


- Entrevista Individual de Admisión.

-Matrícula: Incluye el pago de la Entrevista y

-Bibliografía para todo el Seminario.

- Práctica Institucional. (Opcional).

SEMINARIO A DISTANCIA POR VIDEO CONFERENCIA
Esta modalidad pedagógica implementada posibilita a profesionales que se encuentran a gran distancia acceder a esta formación.

SEMINARIO INTENSIVO EN SU LUGAR DE RESIDENCIA

Certificación
Avalada por la
Asociación Argentina para la Infancia
Información (011) 49529338




























































































































































Solicitar día y hora  con tres meses de antelación.
Una vez por mes en viernes y / o sábado
8  horas.
Mayo a Diciembre








5.12.11

La industria de los objetos referidos al sostén materno.




Este texto refleja algunas contradicciones en relación a cómo las madres cargan a sus hijos en nuestra cultura occidental.


Desde que la humanidad existe, las madres siempre sostuvieron en brazos a sus bebés para alimentarlos, acunarlos y trasladarlos.


Especialmente las culturas nómades han ido desarrollando diversos soportes para el traslado de los bebés necesitando sus manos disponibles para llevar aquellos utensilios que fueron creando la cultura y la necesidad de supervivencia, incluso el fuego producto tanto de la naturaleza como de la creación humana.




Estos “soportes de traslado” varían sus materiales de confección: telas, pieles y cueros de animales, tejidos de lana, maderas y juncos trenzados, dependiendo éstos del clima, la flora y fauna de la región, de las tareas que realiza la madre (a quien el niño acompaña) y de los trayectos que deben realizar.


Al mismo tiempo se observa una clara diversidad en el hábito postural y corporal característicos de cada pueblo, cada tribu y cada ciudad.




Las formas de traslado son infinitamente variadas, las posiciones básicas son: sobre la espalda, sobre el pecho ó sobre la cadera. Dicha variabilidad está también determinada por las edades de los niños ya que según la geografía, hay culturas que trasladan a sus bebés-niños ya grandecitos cuidando de mantenerlos alejados del suelo bajo la presencia de animales que acechan.




La cultura modela los cuerpos y las posturas habituales de sus habitantes, las madres bolivianas por ejemplo, suelen llevar a los bebés y niños sobre sus espaldas envueltos en coloridas telas. También es común ver a las mujeres bolivianas, vendedoras de verduras y condimentos, sentadas en cuclillas sobre bancos bajos cercanos al suelo, donde los niños pasan la mayor parte del tiempo.


Si recorrieran las calles de Cusco en Perú, apreciarían la misma envoltura tanto para cargar a los hijos, las verduras u otra mercadería que necesitan trasladar.


Al ser la crianza compartida con otros miembros de la familia o de la comunidad, puede observarse a las niñas mayores, casi adolescentes, cargar de la misma forma a sus hermanitos. Estas formas de sostén y traslado se aprenden viendo y viviéndolas a través de la experiencia directa.


Las madres argentinas, como las de otras grandes ciudades, no podrían llevar ese peso en la espalda…


En la india y en África las madres se sientan en el suelo a jugar o masajear a sus bebés manteniendo las piernas extendidas, la espalda bien erguida sin apoyo, con una comodidad que tanto las madres Argentinas como las de otros centros urbanos de occidente ni siquiera lo intentarían en forma espontánea.




Los nombres no son producto sólo de la cultura, sino también de las modas…


Los llamados cabestrillos, quepinas, chales ó aguayos en Argentina, han tomado el nombre de mochilas para bebés y los últimos años estas mochilas están siendo desplazadas por los “portabebés” que no son sino, una réplica de los cabestrillos pero con modernas telas, ganchos seguros que reemplazan los nudos manuales y rellenos de guata haciendo del “portabebé” un lugar más confortable y anatómico.


Diferentes marcas ponen su sello pero no difieren significativamente en calidad y diseño.


La diferencia radical entre una mochila para bebé y un “portabebé” es que la mochila por su diseño, hace que el bebé adopte con sus piernas una posición antinatural: las piernas separadas por una tela que le atraviesa la entrepierna, siendo esta separación más amplia y rígida que la que genera el pañal.


El bebé además permanece en forma vertical y no tiene posibilidad de juntar sus brazos, quedando generalmente a los lados del cuerpo.


El “portabebé” en cambio, le permite adoptar al bebé una posición “como si estuviera en brazos” acunado, sus piernas y brazos quedan más libres, el peso del cuerpo modela la tela y el bebé recibe sensaciones de sostén seguro ya que queda envuelto y ceñido (sobre todo los primeros meses).


Cuando el bebé crece puede ir adaptándose a la posición vertical como la mochila, otorgando mayor contacto visual con el ambiente, la diferencia es que su postura lateral permite dirigirse tanto a la madre como a su entorno, ampliando su percepción del mundo.


Otro dato importante es que hasta que el bebé no sostenga bien su cabeza (2 ó 2 ½ meses) la mochila no es aconsejable; incluso algunos pediatras recomiendan su uso cuando la espalda del bebé está más fortalecida.


Hace un tiempo recibo a D. en mi consultorio, llega con una hermosa tela norteña bien colorida atravesada en su torso, allí dentro muy cómodo traslada a J. que se lo ve apacible, ella comenta: - “Me resulta muy cómodo llevarlo como canguro, incluso cuando estoy en casa, a veces sólo se calma dentro del aguayo”


Escuchando a nuestras madres y abuelas aún existe la discordancia entre la necesidad de cargar al bebé para calmarlo y las voces que aún se oyen diciendo “lo vas a malcriar”. El upa en general se restringe a los momentos de cambiado, alimentación o traslado; paradójicamente se acude al upa para interactuar con el bebé cuando el padre o la madre desean habarle, mirarlo, encontrar su mirada; pero se restringe cuando el bebé llora solicitando contención.


D. pudo captar las sensaciones de su hijo, el bienestar de estar en un contacto corporal íntimo sin el temor de malcriarlo, tomando el objeto de sostén para un uso más cotidiano observando que se vuelven presentes aquellas sensaciones intrauterinas que lo calman.


He escuchado con frecuencia a mamás que compran el “portabebé” y finalmente no les resulta cómodo, nunca llegan a entender bien cómo colocarlo en su cuerpo ó como acomodar al bebé, se las observa con cierta “torpeza” al querer acondicionar “el artefacto” a su cuerpo. Es así como hoy en día algunas marcas incluyen un DVD instructivo para su uso.


Éste es uno de los múltiples ejemplos de cómo el saber acerca de la maternidad que se transmitía de generación en generación se fue agotando en las ciudades industrializadas, tendiendo al consumo de objetos y no al intercambio vivencial transgeneracional, perdiéndose cierto sesgo de naturalidad en el maternaje producto de una falta de memoria colectiva corpórea, maternal y afectiva que se va diluyendo.




El uso de estos objetos de sostén y traslado no solo sirve para mantener cerca al bebé (necesidad primaria) ya que configura una solución efectiva para combinar trabajo y maternidad.


El cabestrillo, le permite al bebé adoptar una postura cómoda y al mismo tiempo libera los brazos de la madre para recoger frutos, sembrar o tejer.


Hoy en día podemos encontrar publicidades de “portabebés”, cuyo marketing de venta se basa en imágenes en las cuales muestran a las mamás con sus brazos “libres” hablando por celular, mientras cargan a su hijo.


Es cierto que hoy en día el teléfono celular es utilizado como herramienta de trabajo, el riesgo es que se tome como un recurso para mantener cerca corporalmente al bebé, pero alejado en cuanto a una relación sensible con él, que permita percibir sus sensaciones y dialogar con las herramientas del lenguaje no verbal para las cuales los bebés están abiertos para captar y responder.


Es interesante observar las propagandas de estos “portabebés” tanto en imagen visual, como las palabras y frases que acompañan las fotografías, que se sustentan en el conocimiento de la verdadera función de sostén desde el aspecto del desarrollo emocional, por ejemplo:


“una manera amorosa segura y muy anatómica para llevar a tu bebé”
“vos y tu bebé bien cerca”
“contacto y seguridad”
“llevalo cómodo y seguro desde el primer día de vida,
"amamantalo con privacidad”




Además de los nuevos cabestrillos también han aparecido en el mercado otros objetos que colaboran en la acomodación postural de la madre para el momento de la lactancia.


Almohadones con forma de media luna, que anatómicamente se adaptan a la cintura de la mamá, ó “media luna” de gomaespuma sobre la que recuestan al bebé para darles de mamar.


Esto nos lleva a pensar si el mundo de la industria diseña productos para generar mayor consumo y comercialización ó si existe una “lectura” social actualizada, respecto de las prótesis ó adherencias de objetos internos y externos en nuestro cuerpo para estar “en forma”


Qué sucede con el cuerpo en la maternidad actual dentro de las grandes urbes?


La mujer que hoy está inserta en el campo laboral: comercial o profesional, trabaja en gran parte la misma cantidad de horas que el hombre. El impulso del consumo aumenta y con éste la gran exigencia de la producción laboral.


Las licencias por maternidad siguen siendo las mismas en cuanto a prolongación de tiempo, de manera que podríamos decir que la madre reciente, que se ha levantado 4 veces de noche para calmar a su bebé o darle de mamar igualmente debe estar en su trabajo “como si nada pasara”; al mismo tiempo su cuerpo está trabajando en la producción de leche y atravesando un proceso de reacomodación hormonal.


Podemos decir que el cuerpo de la maternidad actual es el cuerpo cansado.


La cultura occidental, sumida en la ecuación delgadez = belleza femenina, obliga además a la mujer - madre - trabajadora a sentirse presionada por cuidar estéticamente su imagen, y eso implica una nueva ocupación.


Además del cuerpo cansado, es portadora del cuerpo exigido


Cuánto agobio puede significar cargar al bebé, durante el día y la noche?!, Frente al cuerpo cansado y el cuerpo exigido de la mujer-madre, estos modernos objetos de sostén atienden la necesidad corporal de alivianar el peso, dejarse ayudar por la gomaespuma de la media luna para dar el pecho sin que se vuelva agobiante, permitiendo ofrecer lo más relajada posible, y que ese dar sea una entrega del alimento y de la presencia.


Conocí a R. y a su beba en su domicilio para enseñarle los masajes. Una mamá primeriza y reciente, en su departamento luminoso, de fondo se oye una música suave como un organillo al lado del bebesit.


La beba tranquila, la madre también, llena de preguntas y con buena respuesta hacia su hija ante cada gesto.


En un momento dado la beba llora y su madre se dispone para darle de mamar. Me sorprendí al ver cómo se quitaba la remera, quedándose con el torso libre para el encuentro piel con piel, no es lo más habitual en esta época, aunque nos hallemos entre mujeres. Seguidamente, buscó el almohadón de la luna y se acomodó en el sillón, sobre su falda el almohadón y sobre éste la beba quien se prendió bien al pecho mientras su madre sólo contactaba su mano ahuecada con la cabecita.


Me impactó. Al principio lo sentí contradictorio, tanta libertad para el contacto íntimo piel a piel y finalmente apenas dos puntos de contacto mínimos:


teta y boca; mano ahuecada y cabecita.


Sin embargo debo reconocer que se las veía deliciosas, relajadas dándose en el intercambio amoroso de la lactancia.


“…las “reglas” de crianza consensuadas que tienen tal aura de credibilidad, se basan mayormente en una mezcla de tradición, moda pasajera y sabiduría popular con un toque de ciencia. En realidad, pocos han analizado si las reglas de una sociedad funcionan mejor o peor que las tradiciones de otra en cuanto a producir adultos funcionales y felices.” (M. Small 1999)


Lic. Paula Landen

Infancia y Crianza









Vicisitudes en el deseo de adopción




Lic. Marta Grinberg, marta.grinberg@gmail.com


Lic. Carlos Rubén Oks, carlosoks@yahoo.com.ar


Lic. Ivonne Rozenberg, ivonne@lic-rozenberg.com.ar


Integrantes del Área de Adopción y Fecundación Asistida de la
 Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados


El deseo de tener un hijo responde en cada pareja a necesidades diferentes. Entre las muchas modalidades que se pueden observar apuntaremos las siguientes: el completamiento narcisista - la aceptación de la muerte individual y su superación por la vía de las nuevas generaciones - el cumplimiento de fantasías omnipotentes como tener un hijo con el padre o con la madre - la identificación especular con los propios padres, ser como ellos, sin diferencias, etc. Estas variantes estarán presentes en distintas proporciones, tanto si la pareja accede a la procreación biológica, como si optan por el recurso de la adopción.


Cuando una pareja tiene un obstáculo en la reproducción, se instala una desarmonía de lo transgeneracional, que quiebra el puzle del armado de los deseos familiares, de abuelos, tíos, etc. La pareja sostiene sobre sí la ruptura del molde deseante, se agranda la distancia entre lo que es esperable de la biología y la incertidumbre de lo que vendrá.


Surgen así los miedos, las frustraciones por no poder ver reflejados en escena el circular de todos los deseos.


La comunicación al hijo, acerca de su condición de hijo adoptivo, es necesaria, pero es sólo el inicio de un proceso de elaboración que harán las partes durante toda su vida como algo especifico de sus historias. De ello resulta que lo que puede tener un significado patológico no es la adopción en sí misma sino la forma de llevar adelante la filiación. La historia, el lugar otorgado en la triangularidad padre, madre, hijo y la articulación de las identificaciones es lo que hace que un hijo adoptivo pueda desarrollar su subjetividad, de acuerdo a lo que ha transcurrido entre los padres y él.


Una filiación es exitosa cuando los conflictos que derivan de ella tienen lugar en el interior del propio psiquismo, pudiendo tomar la expresión de síntomas de carácter neurótico, pero que de cualquier modo el sujeto se hace cargo de su historia y de su futuro.


La personalidad del niño proviene de los sueños no realizados de los padres, y son recibidos como mandatos a cumplir. Para que se produzca la filiación de un hijo por los padres y que el niño pueda reconocer su pertenencia a esa familia, es necesario que ese mandato recaiga sobre el niño. Esta imposición, la mayoría de las veces inconsciente, garantiza la continuidad de la familia y de sus valores.


El niño deberá encontrar su lugar en los sueños de los padres que anticiparon su llegada (independientemente de los medios que la hayan posibilitado).


“No alcanza nacer dentro de una familia, es preciso nacer de una familia, el sujeto singular surge de este segundo nacimiento” (Kaës). Del lado de los padres, es necesario también que reconozcan al hijo como perteneciente a la generación siguiente, es decir, como alguien esencialmente diferente de ellos mismos. Muchas de las patologías más graves tienen su origen en esta dificultad para reconocer las diferencias.


Pero no alcanza con la voluntad de los padres de transmitir la herencia (no nos referimos aquí a los bienes, sino a la historia familiar, las tradiciones, los valores morales) también es necesario, por parte de los hijos, un trabajo de apropiación, hacer suyo ese destino que implica el deseo de los padres.




“Para que la herencia sea heredada y la transmisión sea transitada es necesario que la herencia sea tomada y transformada. … existe un tiempo para dar y un tiempo para tomar y transformar” (Kaës)













































18.11.11


Diario Página 12
Suplemento Las 12


Viernes, 18 de noviembre de 2011

Debates/ Entrevista a Julia Kristeva





LA TRAVESIA AMOROSA


Julia Kristeva se define como escritora. Así se presenta aunque sus credenciales la nombren como lingüista, psicoanalista, feminista. No reniega de su formación ni de su posición política, sino que ha encontrado en la experiencia narrativa una clínica y en la lengua materna, ya no sólo como relato de origen sino como transmisión de afecto y de confianza, una ética. En su primera visita a Buenos Aires, habló con Las 12 sobre la travesía amorosa de la maternidad, a la que le falta, dice, una “filosofía laica”. Pero esta recuperación de la maternidad sólo puede darse una vez que las mujeres tengan la potestad sobre su cuerpo y por eso, antes de entrar en tema, es enfática: “Lo primero es ser solidaria con quienes reclaman el derecho al aborto”.
Por Veronica Gago


De tanto fascinarle la China, algo en sus ojos parecen haber tomado su forma. De la visita que realizó a aquel país en 1974, como miembro del mítico grupo literario parisiense Tel Quel (que reunía varias estrellas teóricas del momento), la lingüista y psicoanalista Julia Kristeva ha escrito mucho y, aún hoy, la resistencia de las mujeres chinas despierta su admiración. Dos de ellas fueron distinguidas con el premio Simone de Beauvoir para la libertad de las mujeres que Kristeva, como feminista reconocida, preside. En esa ocasión escribió en el periódico Le Monde: La historia antigua y la reciente parecen haber preparado la vitalidad combativa de esa “mitad del cielo” que es el “segundo sexo” en China. En la actualidad, son cada vez más las mujeres que no se conforman con participar del auge del gigante emergente ni con protestar por ser marginadas. Ellas ya no se dejan intimidar y son cada vez más las que defienden e impulsan los derechos femeninos. La cuestión es que China es un lugar y una metáfora proliferante y recurrente en los textos de Kristeva y también en sus preocupaciones políticas.


Por primera vez en Buenos Aires, en la conferencia que dio en el Programa Lectura Mundi de la Universidad de San Martín (auspiciado por la Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación, la Biblioteca Nacional y la Universidad Diderot-Paris 7), habló de la China a partir de la riqueza de su lengua tonal: se trata, dijo, de un idioma que conserva los tonos (alto, bajo, en descenso y en ascenso) como distinciones fundamentales en el habla cotidiana. “Como si esa lengua tuviese una capacidad de relación sensible con las palabras.” En la mayoría de las lenguas, en cambio, esos tonos sólo están en el habla de los bebés, en los primeros años, pero luego son aplanados, regularizados. La lengua china permite escuchar la “intensa profundidad de las palabras”, dijo Kristeva. Y esa intensidad es su “coraza semiótica”, la que resguarda la experiencia inicial de la lengua materna como grado cero del lenguaje, como travesía amorosa.


La China, como nombre capaz de atesorar la infancia en una lengua vibrátil, se vuelve imagen dilecta, metáfora preciosa, para el psicoanálisis. Que sería para Kristeva casi un ardid para dar la palabra, para hacer literatura. O una práctica de transvaloración de la religión y sus propuestas de consuelo, en una clínica que se convierte en experiencia narrativa. Será por eso que cuando se presenta rehúsa encuadrarse en las capillas del psicoanálisis y pronuncia la palabra “écrivain” (escritora) con tanta seguridad que se le afilan los pómulos y se le agrandan los ojos (bañándola de un aire lispectoriano).


La China, casi como madre de las filosofías, es también espacio generoso para pensar lo materno. Dirá Kristeva: “La civilización china –en el taoísmo– define lo materno como el movimiento mismo, la corriente, la ‘vía’, ella también ‘sin nombre’, anterior a todas las entidades y a todas las relaciones, un ‘proceso de emergencia’ en el seno del cuerpo propio”. La caligrafía china, sus sabrosos ideogramas, son un intento de infiltrar, dice Kristeva, el erotismo materno “en el tejido cultural”.


PASION MATERNAL


Si en la melodía de la lengua tiembla la infancia y en ella se cifran las palabras “ondulantes”, cargadas de afecto, la lengua materna es mucho más que un relato de origen. Kristeva, búlgara de nacimiento, fue enviada por su madre desde pequeña a un jardín de infantes francés. Cuando llegó a París, a los 18 años, se sintió morir en el búlgaro para escribir y teorizar en francés. Sin embargo, la experiencia materna le permitió confrontar simbólicamente y teorizar el pasaje de una lengua a otra: “La maternidad es un renacer permanente porque nos ubica en el lugar de acompañar la fragilidad de lo humano”, señala. En este punto, la maternidad es un espacio filosófico privilegiado, sólo que hoy, dice Kristeva, “le falta una filosofía”: “Somos la única civilización, como laicos, que no la piensa filosóficamente”. Por eso, la “pasión maternal” es un desafío para los feminismos.


Al respecto acaba de escribir el guión de un film de 11 minutos y medio, realizado por G. K. Galabov, que fue su presentación en el Congreso de Psicoanalistas de la lengua francesa, en París, en junio pasado. El film se llama Reliance. O del erotismo materno (puede verse en www.kristeva.fr) y en él pasan imágenes de parto, de ecografías, de la propia Kristeva con su hijo, de representaciones pictóricas religiosas cristianas y antiguas, caligrafías chinas, la Sara de la tradición judía, y otra sucesión de dibujos y fotos y videos mientras Kristeva lee su texto. “Reliance”, como explica la autora en esta entrevista con Las 12, refiere al lazo de confianza, de entrega y devolución, que sustenta el vínculo materno y que funda una ética herética: “Si una ética no consiste en evitar la embarazosa e inevitable problemática de la ley, sino en darle cuerpos, lenguaje y goce, entonces esa ética es una herética”.


¿Qué significa esta preocupación por la maternidad?


–El feminismo de la época de Simone de Beauvoir fue una gran conquista, aun si no se realizó completamente, e intentó liberar a las mujeres de la esclavitud de la maternidad. Sabemos bien lo que esto quiere decir porque existe un combate en América latina, y en Argentina en particular, en nuestros días: me refiero a la posibilidad de decidir sobre el propio cuerpo, de tener derechos sobre el vientre, es decir, el derecho al aborto. Sin esa libertad, todos los otros derechos de igualdad económica, social, jurídica y política no son posibles. Entonces, cuando decimos que estamos a favor de rehabilitar la maternidad, esto no quiere decir que no haga falta luchar por el aborto. Una vez que el derecho al aborto está logrado, las mujeres eligen tener o no tener hijos. Lo primero que quiero decir entonces es que soy solidaria con las feministas argentinas que luchan por conquistar el derecho al aborto. A partir de ahí, muchas feministas han sentido la necesidad de desarrollar cada vez más la experiencia de la maternidad.


¿De que manera?


–Tanto en Francia como en Estados Unidos, de manera no siempre satisfactoria, se desarrollan teorías nuevas sobre la maternidad. Yo lo que trato de pensar es la experiencia misma de la maternidad, lo que concierne a la pasión maternal. Creo que se trata de una experiencia compleja, donde hay mucha violencia. En primer lugar, una expulsión de una parte de una y la intrusión de la vida de un nuevo ser al que hay que dedicarse. Muchas mujeres frente a esa experiencia cotidiana se sienten muy deprimidas y acompañan la maternidad con mucha agresión hacia el niño y hacia ellas mismas. También suele darse una posesión sobre el niño, proyectándole ambiciones que anteriormente tenían sobre ellas mismas. Es importante subrayar el costado pasional-destructivo de la maternidad para poder desarrollar el rol civilizatorio de la maternidad.


¿Cómo lo entiende?


–Consiste desde ya en transmitir el lenguaje, pero también en crear el vínculo social como vínculo amoroso, que es el vínculo primero de la madre con el niño. Cuando podemos atravesar esta violencia primera, el de madre-hijo es el vínculo amoroso por excelencia, que es mucho más claro y puro que la relación entre hombre y mujer. Nosotros, los de la secularización laica, somos la única civilización que no tiene un discurso sobre esta experiencia de la maternidad. Creemos saber lo que es la madre judía, creemos saber lo que es la madre cristiana representada en la Virgen María, lo cual no significa que lo sepamos, pero no hay código moral ni reglas de comportamiento para la madre laica. Y en la medida que la mujer está sola, porque la pareja no está o tiene menos tiempo o es madre soltera, es absolutamente necesario que en el mundo moderno se desarrolle un acompañamiento para las madres.


¿Qué sería una filosofía de la maternidad?


–En el último coloquio que realizamos para las y los psicoanalistas de lengua francesa, intenté desarrollar el lazo madre-hijo a partir de la noción de reliance, “religar” en francés, que es también el término inglés reliance, que implica la confianza, esperar una ayuda y retornarla. Es una ética que no es exactamente la del vínculo religioso –que viene del término religare– que es un vínculo con el padre, ligado a la ley, a la obligación, al pacto social. El sustrato más arcaico, afectivo, del vínculo se puede comprender concretamente a partir de la relación de la madre con el niño. Muchas mujeres, sobre todo jóvenes, que les falta ese apoyo se vuelcan a buscarlo en la religión.


Además, usted habla de la necesidad de espacios de maternidad simbólica...


–El momento actual de superpoblación mundial va a poner en marcha en algún momento una política de regulación de los nacimientos, lo cual afectará sobre todo a la población femenina, porque se buscará restringir su potencia generatriz. Es muy importante preservar la experiencia simbólica maternal, reconduciendo esa capacidad de confianza, de educación, de lenguaje, de acompañamiento femenino a otros espacios. Esto es lo que llamo maternidad simbólica. Es un doble movimiento: ayudar a las madres, sobre todo las madres de los barrios y a las más jóvenes, y por otro, desarrollar espacios de solidaridad y cuidados que den lugar a la maternidad simbólica.


LA REVUELTA
“Mi convicción profunda es que lo femenino y lo maternal tiene toda su originalidad por fuera del poder”, ha declarado. Será por eso que “revuelta” es una de las palabras clave del multiverso kristeviano. A ella le ha dedicado buena parte de su pensamiento, para hacerla transitar entre “el microcosmos de lo íntimo” y “la plaza pública”. Entusiasta con el movimiento estudiantil chileno, dice haber visto entre los jóvenes –además de sus libros– una curiosidad política en ebullición. Y es que puede decirse que a Kristeva le interesan esos “estados de gracia” que pueden producirse en la política, en el análisis, o en el espacio de goce que abre la literatura. De lo que se trata es de ir en busca del tiempo perdido y esa investigación proustiana, dice, es simultáneamente “búsqueda de la infancia y de la dimensión sensual del presente”. Son esos estados de deleite los que batallan contra lo que llama “las enfermedades del alma” actuales.


Kristeva estuvo hace unos meses con el papa Benedicto XVI. Fue una de las cuatro no creyentes invitadas a hablar en la ciudad de Asís, en la basílica de Santa María de los Angeles. Se ríe de que el diario francés Libération festejó que haya hablado de Freud y del Marqués de Sade frente a la máxima autoridad del cristianismo. En todo caso, la preocupación de Kristeva es por la “constante antropológica pre-religiosa”, que consiste en esa “increíble necesidad de creer” y, sobre todo, en cómo volverla deseo de conocer.




LO FEMENINO Y LO SAGRADO


En un bello libro de intercambio epistolar y de teorización conversacional con la filósofa y feminista francesa Catherine Clément, Kristeva dice sentir haber acertado una intuición: “que existen otras lógicas, si no más profundas, al menos heterogéneas a la superficie política y policial de la comunicación racional y racionalista”. Se trata de “lógicas del inconsciente, ritmos y polifonías de la música subyacente a la palabra y a la palabrería: un infrasentido, al igual que hay infrasonidos”. Es esa otra comunicación, porosa, la que abre una vía a lo sagrado como experiencia femenina, atea sin dejar de ser creyente, capaz de alojar memorias que invaden y que producen psicosis o éxtasis, “según la época, la suerte y las pocas posibilidades de las que disponen los humanos para crear”.

1.6.11

UNICEF Panel " Un Grupo Singular de Adolescentes Embarazadas"

Fundación Argentina para UNICEF


Terceras Jornadas Nacionales e Interdisciplinarias
Sobre “Niño, Familia y Sociedad”


Organizado por la Asociación Argentina para UNICEF


AÑO 1986

Panelistas:
Esther Romano,  J. Caferatta, Aurora Perez, Susana Dupetit,
E. Mandelbaum, Susana N.Vignolo



“Adolescencia y Embarazo”


“Un grupo singular de adolescentes embarazadas”


Autor: Lic. Susana N. Vignolo


“… siento terribles dolores cuando los brutos esos andan por mis cuartos con sus hierros golpeando las paredes. Dolor y vergüenza. Me avergüenzo de que me vean así, mugrienta, sórdida (…)La huella de los pecados que aquí se cometieron ha quedado en mi, ensuciándome, corrompiéndome, quitándome poco a poco, habitación a habitación, todo lo que contuve de gracia, de belleza, de brillo.


……………………………………………………………………………………………………..


Tristán…ya…no…veo…nada…ya…no…soy…¿adónde?...¿qué?...


La Casa de Manuel Mujica Láinez



La finalidad de este trabajo es poder compartir reflexiones que han ido surgiendo en la tarea que vengo desarrollando con pacientes embarazadas adolescentes, que reúnen en sí mismas, características que considero son singulares.


A partir de la conceptualización del perfil psicológico de la “adolescencia normal”, he ido delineando hipótesis que considero permitieron un acercamiento a la comprensión de la conflictiva que atraviesa la adolescente embarazada; y de esta manera poder instrumentar técnicas que operaran dando sentido, o que les permitiera coherentizar una experiencia que en lo que a la adolescente implica, reviste características desestructurantes.


La UNESCO, define la sexualidad humana “ …no sólo como un medio de reproducción sino también, de relaciones de enriquecimiento interpersonal, promueve responsabilidades y autodeterminaciones sobre la base de actitudes y comportamientos de acuerdo a las necesidades del mundo actual…”.


La definición sobre sexualidad del Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalís dice “ … la palabra sexualidad no designa solamente las actividades y el placer dependientes del funcionamiento del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y de actividades, existentes desde la infancia, que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (respiración, hambre, función excretora, etc.) y que se encuentran también a título de componentes en la forma llamada normal del amor sexual…”


Una de las extensiones del término es, sobre todo la que ha ampliado el campo de lo que nosotros los psicoanalistas llamamos sexual y es la consideración de la existencia de una sexualidad infantil, que Freud ve actuar desde el comienzo de la vida, en busca de procurar/se placer (succión del pulgar) independientemente del ejercicio de una función biológica. Es en este sentido que hablamos de la sexualidad oral, anal, etc.


Una de las formas de entender los alcances del término, es que la ampliación del campo de la sexualidad condujo a Freud a intentar determinar los criterios de lo que sería específicamente sexual en estas diversas actividades. Así, quedó señalado que lo sexual no puede reducirse a lo genital. (1)


Este problema fue abordado por Freud en los capítulos XX y XXI de las Lecciones de Introducción al Psicoanálisis, en los que se plantea: “… Por qué os obstináis en denominar sexualidad estas manifestaciones infantiles que vosotros mismos consideráis como indefinibles y a partir de las cuales se constituirá más tarde lo sexual? ¿Por qué no decís, contentándoos con la simple descripción fisiológica, que se observan ya en el lactante actividades que, como el chupeteo y la retención de los excrementos nos muestran que el niño busca el placer de órgano?...”


El postular que las propias actividades infantiles son sexuales, supone avanzar un paso más; para Freud, lo que se encuentra al final de un desarrollo que podemos reconstruir paso a paso debe encontrarse, por lo menos en germen, desde el principio.


Otro aporte sería el de las fantasías originarias, con las que Freud, designa apelando a la “explicación filogenética, ciertas fantasías ( escena originaria, castración ,seducción), que pueden encontrarse en todo individuo y que informan de la sexualidad humana.


Freud opone cierta reserva con respecto a una concepción puramente genética y endógena de la sexualidad, sobre todo una vez reconocida la existencia de una sexualidad infantil, en el papel que le contínúa atribuyendo a la seducción.


Laplanche y Pontalís:”…la seducción es una escena, real o fantasmática, en la cual el sujeto (generalmente un niño) sufre pasivamente, por parte de otro (casi siempre un adulto), insinuaciones o maniobras sexuales. Esta teoría, elaborada por Freud entre 1895 y 1897, fue abandonada posteriormente; atribuía un papel determinante en la etiología de las psiconeurosis al recuerdo de escenas reales de seducción.


La seducción fue un descubrimiento de Freud, proveniente de la clínica. Esquemáticamente , esta teoría supone que el trauma se produce en dos tiempos, separados entre sí por la pubertad.


El primer tiempo es el de la seducción propiamente dicha.


La define como un acontecimiento “sexual” “ presexual”; el acontecimiento sexual es producido desde el exterior a un sujeto incapaz aún de emoción sexual ( ausencia de las condiciones somáticas de la excitación, imposibilidad de integrar la experiencia)2.


La escena en el momento de producirse, no es objeto de represión. Sólo en un segundo tiempo, un nuevo acontecimiento, que no comporta necesariamente una significación sexual en sí mismo, evoca por algunos rasgos asociativos el recuerdo del primero.


Se nos ofrece aquí, dice Freud, la posibilidad única de ver cómo un recuerdo produce un efecto mucho mayor que el acontecimiento mismo. El recuerdo es reprimido en virtud del aflujo de excitación endógena que desencadena.


La seducción produce “un susto sexual”.


Si bien estas consideraciones las abandonó por dudar de la veracidad de las escenas de seducción; hasta el fin de su vida no dejó de sostener la existencia, frecuencia y el valor patógeno de las escenas de seducción efectivamente vividas por los niños.


Es así que Freud jamás se decidió a considerar la fantasía como la simple eflorescencia de la vida sexual espontánea del niño. Buscará en cambio, continuamente, detrás de la fantasía, lo que ha podido fundarla en su realidad.




Estructuración de una Identidad Femenina


Emilce Dio Bleichmar postula “que existe claramente una feminidad temprana por identificación primaria y / o especular con la madre, a la cual la niña conocerá, definirá y nombrará empleando el mismo discurso cultural por el cual se conocerá, definirá y nombrará a sí misma.


Discurso que no hará más que redoblar los enunciados a través de los cuales la madre se define a sí misma e identifica a su hija como su doble… (p.23, 24) “ Feminidad primaria (…) que en la intimidad de los cuidados del placer y del amor y en las reducidas dimensiones en que la madre reina(3), el niño/a puede edificar la idea de una feminidad a la cual no le falta nada…”.


“La condición maternizante viene dada por la cultura en esa ligazón afectiva y primera del niño y su madre, en un proceso mutuo de incorporación,mutuo por su especularidad, en el que cada uno reconocerá aspectos propios, y determinará desde esos tempranos modelos de relación la mayor parte de los patrones que rigen la feminidad y la masculinidad.


En ese primer momento de constitución y desarrollo del vínculo, un enlace narcisístico en donde retomando a E.Dío Bleichmar “… la feminidad primaria parece transcurrir ideal, imaginaria y fantásticamente, al margen de toda significación masculina para la niña… “ Por ello es que “…puede constituirse en una de las condiciones fundamentales de su Yo Ideal, de su sistema narcisista. Tanto la niña como la madre gozarán de un tiempo en el que la representación de la mujer en tanto género será sede del poder…”.


Posteriormente el complejo de castración marcará la pérdida del ideal femenino primario, con el consecuente trastorno de su sistema narcisista. Dice E. Dio Bleichmar que el interrogante mayor a dilucidar será cómo se las arregla la niña para desear ser una mujer en un mundo paternalista, masculino y fálico…Su condición femenina se ve trastocada, pasa a ser y sentirse deficiente e inferior. “Pero si esta metamorfosis tiene lugar es porque el núcleo de identidad de género se halla firmemente constituído; la castración ni origina ni altera el género, sino que lo consolida.


Lo que sí compromete, organiza y define es el destino que la niña dará a su sexualidad.


Partiendo de estos lineamientos teóricos sostengo que en la adolescente embarazada existe un profundo disbalance narcisista ya que en el proceso que debió realizar de identificación con la figura materna, tanto como rival, como por anhelada como ideal; si ha encontrado obstáculos para tomarla como modelo, puede darse una desidentificación de esos aspectos no logrados por esta madre posibilitadora de ser consideraba por su niña como objeto ideal, y pueda localizar su ideal en el hombre.


Una postura que sustento, es tomar el término hombre, en una acepción más extensa; antes dije mundo paternalista, masculino, fálico, parafraseando a Emilce Dio Bleichmar.


Ese mundo en el que la niña se introduce, con la pregnancia que va modelando su curiosidad con el ingreso a la escolaridad; así como la producida por los medios masivos de comunicación dados por la cultura ( desarrollada en las grandes ciudades) ( Dejo aquí señalado que la población de adolescentes que atendemos proviene de distintas provincias)-; determinaría una necesidad de desplazamiento motor y psíquico, de búsqueda del ideal, como proyecto narcisizante de sí misma, pero focalizadas en la obtención de bienes materiales, con lo cual suponen lograrían revestir pseudonarcisísticamente sus personas.


Este proceso se interrumpe cuando se antepone una realidad exigente, descalificadora y denigratoria, cargada de violencia social, que una vez más frustra, dando lugar a la desilusión narcisista. Surge acá el sentimiento de soledad y desamparo, en que, ni lo obtenido antes en ese proceso identificatorio con la madre que no pudo cumplir con sus propios ideales, porque tampoco ella los tuvo; ni este mundo objeto de sus anhelos, que en sus exigencias la sobreadapta a un modelo que tampoco es el que busca.

Este sería el momento crucial que puede desencadenar la presencia de un embarazo, embarazo como hecho fáctico, pero que en realidad remite a un entrecruzamiento de identificaciones; es el momento de crítica a una historia de déficit de suministros narcisísticos que de haber existido hubiesen posibilitado alcanzar la unificación de su personalidad.


La seducción propiciada por otro, fundamentalmente en las niñas que están realizando el pasaje a la pubertad, a la adolescencia; en función de ese déficit en la estructuración de su aparato psíquico, y la reactualización de la conflictiva preedípica y edípica, con incremento de tensión sexual somática, determinaría una dificultad en el procesamiento de dicha tensión.


Ser partícipe de la seducción y consumar la relación sexual considero que tiene el significado de una pseudosalida exogámica. En realidad sería lograr un espacio de reconocimiento por otro, ser objeto de deseo para un alguien, sería una forma de recrear la primitiva relación materno filial; sería entendido como una fusión contenedora con la que buscan ser calmadas como un bebé, sin que halla deseo sexual.


Los objetos que eligen son objetos para la descarga, no son discriminados.


Por todo esto considero que el hijo surge como una contingencia no pensada.


¿Dónde ubicamos la problemática de las adolescentes que consultan y piden protección, ayuda?


¿Hasta qué punto no están gritando con sus cuerpos la crisis de una sociedad en que el cambio de valores fundantes de la persona, posibilitadoras en el transcurrir del tiempo de un desarrollo armónico del individuo, las llevan a un descentramiento de su posibilidad de ser adolescentes en el tránsito necesario hacia la adultez?


De niña a mujer. Caminos salteados, del gateo al aerobismo, crecimiento sobreadaptado, donde el juguete casi no fue conocido. Una búsqueda de un espacio afectivo que en el camino de sus historias, se viene frustrando en sus abuelas, en sus madres; crisis generacional, de las generaciones pasadas y actuales.


Es la conocida historia para muchos e ignorada para otros, del campo y la ciudad; del indigenismo, con su identidad trastocada. Es la niña coya de la Puna, de los países limítrofes, de la selva chaqueña, misionera, es la suma de provincias, muchas con su origen indio, problemática que merece un espacio, que con una ya añosa quiebra de reconocimiento de su identidad, unido a la problemática socio-económica, deciden emigrar hacia lo que se podría llamar la “quimera del oro de la gran ciudad”.


Es el “Yo deseo ser como Tú”, adquiriendo ese Tú, la valoración de una cualidad “superior”. También las familias con una tendencia al desarraigo ( por situaciones laborales), favorecen la temprana separación de los niños; muchos han vivido desde pequeñas en casas de familias en donde a cambio de trabajo, recibían alimento, algo de vestimenta, muy poca escolaridad, y castigos corporales.


W. James, en 1890 escribió: “…la mayor fuente de terror en la infancia es la soledad…” y yo agregaría que el terror es inconmensurable en estas jóvenes.


Cuando la adolescente vive situaciones de violación, incesto, situaciones de seducción que culminan en un acto sexual genital, en su primer coito descubren qué es lo que en realidad han experimentado; “… se transforma en una herida narcisista en toda su persona. Se constituye en traumatismo para el narcisismo, tanto del sexo como de la persona de la joven; en la mayoría de los casos, ésta decide “defenderse” frente a todos los hombres, generalizando así la experiencia primera con ese “otro” no delicado, o sexualmente inmaduro. Esperaba tanto y lo perdió todo: su virginidad, sus ilusiones, su confianza en la vida…” F. Doltó (5).


Considero importante describir una serie de características que con los profesionales que me acompañan en esta tarea, hemos recortado y estudiado, a partir de las cuales, hemos elaborado la técnica de abordaje para esta problemática.


A.- Grupo Familiar

Las adolescentes atendidas en nuestro servicio de tocoginecología, provienen de familias que llamamos desintegradas, con padres ausentes por muerte, abandono, o separación. Generalmente sus madres también son mujeres solas . Tienen numerosos hijos, algunos de ellos muertos en la primera infancia. Estas familias tienen un funcionamiento deficitario, o sus roles son muchas veces cubiertos por pseudo familias adoptantes de carácter transitorio y desorganizantes de una continuidad en la cadena de identificaciones estructurantes de la personalidad.


La falla en la asunción de los roles maternos – paternos se ve agravada por necesidades económico sociales y /o geográficas, que obligan a la migración en busca de fuentes de trabajo, migración que también se impone a los integrantes más jóvenes de la familia.


Es importante destacar que esto lleva a la conformación de familias de mujeres solas (abuelas, madres, hermanas) donde el lugar de la mujer es significativo.


Considero que el interjuego que se da en el seno de estas familias, sería determinante de un particular desarrollo psicosexual.


B.- Análisis y Resultados de sus Historias:


A partir del estudio de sus historias personales, se ha observado un déficit en la estructuración de su aparato psíquico que remitiría a fallas en la organización vincular primaria; en la integración de la niña y la madre como lo que llamaría “figuras de ballet”, en cuanto a la plasticidad del mutuo encaje vincular y corporal que debería haber existido en el vínculo madre hija inicial.


Un déficit en la narcisización que ligamos a fallas en el contacto amoroso corporal con la madre entendido como un cuerpo de relaciones, un cuerpo emocional ( Piera Aulagnier) que determinaría dificultades en la demarcación del Yo corporal respecto al No yo.


Un “espacio lúdico” limitado, por un pasaje brusco a la realidad de lo “concreto” como respuesta a necesidades de superviviencia familiar y social.


Se observa el predominio de un pensamiento concreto, con el consiguiente déficit de simbolización. Ausencia de registro y reconocimiento del cuerpo ( que me llevó a pensar en un cuerpo falto de erogenización, “deportado”, vivido como extraño, en cuanto a su configuración de esquema, imagen y vivencia corporal. Un cuerpo poco catectizado que se traduce en cierta incoordinación motriz, rigidez muscular, expresada como torpeza en el manejo del movimiento en el espacio.


Cabe la pregunta en este punto del desarrollo de esta presentación y es ¿Qué función o qué lugar ocuparía este “hijo” para estas jóvenes?


La observación clínica realizada a lo largo del trabajo permite señalar que en adolescentes tempranas ( 10 a 15 años), el hijo no es registrado como tal, ni mental ni corporalmente. Tanto es así ue la información del diagnóstico de embarazo cuando concurren a la guardia hospitalaria, es recibida pasivamente, cargada de incredulidad, extrañamiento y desconcierto.


En las adolescentes que superan estas edades, existe un mayor registro con la presencia de sentimientos ambivalentes, con mayor acentuación que en otras mujeres embarazadas.


Una de las observaciones realizadas, tomando en cuenta el contexto cultural del que provienen ha sido que el hecho de estar conviviendo con animales ha funcionado como un código, que ha ocupado el lugar de la información sexual no recibida por ninguna figura significativa de su entorno familiar. Un ejemplo de ello sería lo que he dado en llamar ecuación menstruación = embarazo por estar asociado a lo que ocurre en algunas animales que se preñan durante el celo, o sea durante el ciclo menstrual. Éstas jóvenes han relatado que no mantienen relaciones sexuales durante el período menstrual, por temor a quedar embarazadas.


Puesta en Marcha de la Tarea


El abordaje institucional ( en un servicio de tocoginecología) de las adolescentes embarazadas se realiza prioritariamente a través de los Grupos de Asistencia Psicoprofiláctica del Embarazo, Parto y Puerperio.


Los lineamientos teóricos desarrollados brevemente dieron lugar a un replanteo acerca de cómo instrumentar la técnica psicoterapéutica, estableciendo diferencias con los grupos de mujeres adultas.


1. Asumimos la función de maternaje ( madre – padre) que por deficitaria mostraba sus carencias en las adolescentes.


2. El equipo médico obstétrico, neonatológico, psicológico y social, fue delineando a través de sus intervenciones lo que he definido como recrear un “aparato psíquico institucional”, entre cuyos objetivos se desarrollaran funciones yoicas y normativas que les posibilitara la decodificación, procesamiento y devolución de lo pulsional.


3. Decidí realizar un recorrido que fuese de y desde sus cuerpos hacia el encuentro de un espacio símbólico a crear.


Didieu Anzieu, en su artículo “ La piel, del placer al pensamiento”, expresa que “…la piel como la oralidad, lleva una doble función de placer y de pensamiento. Precisemos esta segunda función. La piel es la envoltura, el bolso que retiene en su interior la plenitud y la bondad que la lactancia, pero también el baño de las palabras han acumulado,la piel en su segunda función es la superficie que establece un límite entre el adentro y el afuera,la barrera que protege de las agresiones del exterior a quién está en camino de convertirse en un sr (…). Esto conduce a la idea de que la primera diferenciación del Yo en el aparato psíquico se basa en las sensaciones de la piel y consiste en una figuración simbólica de la misma, es lo que propongo como el Yo piel…”.


El trabajo corporal de preparación para el parto, se modificó al recurrir a recursos como lograr el reconocimiento de partes del cuerpo, de sensaciones corporales y lograr un funcionamiento unificado, incluyendo al hijo creciendo en su interior y el registro de éste. Tomando a Piera Aulagnier un objetivo fue buscar herramientas para lograr conectar a las adolescentes con el cuerpo de la emoción


La emoción se refiere a una vivencia y se dice saber qué cosa la provocó .


Tiene una relación privilegiada con algo visto, algo oído, con algo tocado o sea con lo sensorial.


El estado emotivo forma parte de lo que se hace ver a la mirada del otro.


Se pueden percibir los signos de participación somática que estavivencia expresa.


La emoción modifica el estado somático y son éstos signos los que se ofrecen a la mirada.


Los que conmueven a quién es testigo de ellos.


La emoción pone a dos cuerpos en resonancia. El cuerpo de uno responde al cuerpo del otro.


Estos signos y estos mensajes de fuente somática serán decisivos en la construcción del tiempo de la infancia.


Y tomando la especial situación de carencia, vulnerabilidad de estas adolescentes atravesadas por este tiempo gestante, de cierta ausencia en sus historias de experimentar sus cuerpos como partícipes de un cuerpo relacional (madre hijo), y en este presente poder reconocer y reconocerse con el hijo incluído remitiendo regresivamente a ellas mismas.


Se introduce el psicólogo en un acompañamiento corporal, verbal y afectivo, como prolongación del cuerpo adolescente cuando se observan fallas diversas como por ejemplo en movimientos de coordinación.


De esta manera como dice Roland Gori, se lograría una comunicación que logre suturar ( conciente de que esta posibilidad es parcial), la historia de ese cuerpo como cuerpo de relaciones, de las emociones; sin petrificarlo, sino como lugar de la sensación y la expresión.


De esta manera se establece una aproximación al logro del pasaje necesario que va de la representación de cosa, con un predominio de lo visual, para ir llegando a construir la representación de palabra, con predominio de lo auditivo; logrando de esta manera una apertura al espacio del lenguaje, que es el que va a ir dando sentido y forma a la experiencia corporal.


Cuando esto se logra, recién puede comenzar a hablarse de que estas adolescentes tienen la posibilidad de percibir un “otro” creciendo en ellas.


Esta experiencia les permite aprender a ensoñar y recrear el deseo perdido de la unión entre madre e hija, anudan un pasado ausente y un presente al que pueden otorgarle una significación distinta, pudiendo entonces, empezar a “acariciar el hijo”.


Es intención, que este ciclo vivido con características tan complejas sea facilitador en estas niñas – jóvenes y ahora futuras madres, de un movimiento en espiral estructurante que pueda contener término y apertura de nuevas situaciones de crecimiento.


Las respuestas acerca del camino que fueron recorriendo estas adolescentes fueron parciales, muchas continuaron con el seguimiento de sus bebés en el servicio de pediatría, otras volvieron a sus provicias de origen quizá a remedar ese vínculo parental, otras volvieron a la institución que las alberga con sus bebés, o a nuevos lugares de trabajo, con lo que el seguimiento a futuro de estas madres y sus bebés quedan truncas, y abren un gran interrogante.


Lo prioritario fue la observación de las características con las que se continuó desarrollando sus embarazos y las características de sus partos.


La adolescente embarazada temprana es considerada obstétricamente, psicológica y socialmente de alto riesgo, por las complicaciones tanto obstétricas como neonatales que pueden darse.


Al momento de realizar esta presentación (1986) se había realizado el tratamiento y seguimiento de 260 adolescentes la mayoría albergadas en una institución para madres adolescentes, que en alguna medida funcionaba como familia sustituta y que junto con el control interdisciplianario realizado a nivel hospitalario, se pudo establecer que el grupo estudiado logró modificaciones importantes tanto en las características obstétricas ( partos de término, etc.) como en los bebés, se presentaron complicaciones en cuatro adolescentes, sin afectar a los bebés. Las restantes adolescentes (256) tuvieron partos normales, se mostraron colaboradoras, instrumentando los conocimientos incorporados, muchas realizaron sus trabajos de parto casi totalmente en la institución con apoyo de las cuidadoras y sus compañeras, naciendo bebés cuyo peso osciló entre 3000 y 3.800 grs, con buena vitalidad, siendo amamantados.
Al momento de publicar este trabajo  en este espacio; ya suman más de 5000 adolescentes mujeres y sus parejas  analizadas  de acuerdo a este modelo de abordaje.


Madre Adolescente - Dadora

La problemática de la entrega en adopción de sus bebés por parte de las madres adolescentes fue una temática incluida en el tratamiento psicoprofiláctico. Cuando la adolescente se acercaba a plantear su duda frente a asumir la entrega o no de su bebé por nacer, se establecían entrevistas psicoterapéuticas  individuales destinadas a trabajar esta posibilidad, junto con el asesoramiento de la trabajadora social del equipo.


La conflictiva de la madre dadora está marcada por la misma historia de frustraciones y pérdidas que signaron a estas adolescentes.


Una de las preguntas que nos formulábamos era si entregar al hijo en adopción sería una forma de evitarles el mismo destino que a ellas.


Sería ubicarse una vez mas y a través del hijo en ese “ no lugar” de su propia historia?


Las situaciones históricas individuales y los diagnósticos realizados son tomados en cuenta frente a esta decisión en muchos casos “crucial” para la adolescente y su bebé.


A pesar de todo lo relatado también se operó un cambio, ya que prácticamente todas las adolescentes que se trataron individualmente y en los grupos, desistieron acerca de entrega a sus hijos en adopción.


El dolor psíquico apareció en toda su intensidad durante los meses de tratamiento, pero a medida que iban creando o descubriendo sus recursos psíquicos, y la red de sostén que las mantenía anidadas, contenidas pero otorgándoles recursos para continuar su crecimiento autónomo con su hijo, su decisión fue asumir la crianza de sus hijos.


La integración de las distintas disciplinas hacen posible visualizar adecuadamente y crear los dispositivos necesarios para realizar acciones preventivas y reconstructivas de un pasado carenciado que de no ser tratado se repetirá insidiosamente sobre los bebés nacidos de estas adolescentes.


De todos modos entiendo que este abordaje es parcial pero es más que instruir, con datos intelectuales y memoriosos que vienen demostrando que no sirven ya que el embarazo en los adolescentes sigue peligrosamente en crecimiento.


Abordar esta problemática desde esta mirada; significa  tomar al otro en consideración como  un otro digno de ser reconocido por sus derechos humanos; en una sociedad que amputa las posibilidades de desarrollo de determinados grupos sociales, los que presentan niveles absolutos de vulnerabilidad, por razones que todos conocemos y no se logran modificar.

Susana N. Vignolo
susanavignolo@speedy.com.ar





































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Mujer y Familia: Matrices del Psiquismo/Psicoperinatología